Consejos para la piel irritada

Cómo combatir la hiperdrosis

La sudoración es una función natural y fundamental del cuerpo humano, la cual consiste en la liberación de un líquido compuesto esencialmente de agua y otras sustancias minerales. Hablamos de sustancias como el amoniaco y la urea, así como de sales y azúcares. Este proceso se desarrolla a partir de la actividad de las glándulas sudoríparas y se presenta principalmente en las axilas, las palmas de las manos y los pies. Los seres humanos poseen entre 2 y 4 millones de estas glándulas sudoríparas que se activan en su totalidad durante la pubertad. La acción de estas glándulas es regulada por el sistema nervioso autónomo.

Cuando la sudoración es excesiva lleva por nombre hiperhidrosis. Aunque en algún momento todas las personas pueden llegar a experimentarla, en muchos casos puede representar un problema laboral, social, emocional y, por supuesto, de higiene. La hiperhidrosis puede ser generalizada o localizada, pues bien se habla de hiperhidrosis palmar o hiperhidrosis axilar según la zona afectada. Esta afección puede estar asociada a múltiples factores que van desde episodios de ansiedad, tensión o nerviosismo, hasta el padecimiento de condiciones neurológicas o físicas. Asimismo, tanto el desarrollo de hábitos poco saludables como la predisposición genética pueden tener cierta influencia.

¿Cuáles son los tipos de hiperhidrosis y sus causas?

Una sudoración excesiva puede desarrollarse en distintas zonas del cuerpo o de forma generalizada. Además, sus respectivas causas suelen depender de factores muy diversos o incluso hasta ser una incógnita. Clínicamente la hiperhidrosis puede clasificarse como primaria o secundaria.

Hiperhidrosis primaria

Este tipo de hiperhidrosis es la más común y se presenta de forma focal. Puede afectar a las palmas de las manos (hiperhidrosis palmar), las plantas de los pies (hiperhidrosis plantar), las axilas (hiperhidrosis axilar), y, en ocasiones, el rostro (hiperhidrosis facial). Esta sudoración excesiva es desencadenada sin causa aparente. Esto se debe a que las glándulas sudoríparas desarrollan una hiperactividad a pesar de no ser estimuladas ni por la actividad física ni por el aumento de la temperatura. Normalmente se suele asociar con factores hereditarios, pues en ocasiones se presenta en varios integrantes de la familia.

Hiperhidrosis secundaria

Este caso es el menos común de los dos tipos de hiperhidrosis y se presenta de forma generalizada en todo el cuerpo. Este tipo de sudoración excesiva puede llegar a prolongarse durante el sueño. Pueden estar relacionadas con alteraciones del sistema nervioso central o el sistema nervioso periférico. La aparición puede ser generada por ciertas condiciones emocionales, malos hábitos o incluso problemas de salud. A su vez, esta manifestación de transpiración intensa también puede surgir como efecto secundario del consumo de determinados medicamentos.

¿Qué consecuencias trae consigo la hiperhidrosis?

Uno de los aspectos más difíciles para quienes padecen hiperhidrosis es el conjunto de complicaciones que se originan como consecuencia. En general, esta condición puede perjudicar la salud integral y con ello el bienestar personal.

Algunos efectos de la hiperhidrosis pueden ser los siguientes:

  • Problemas de higiene: al presentar una sudoración excesiva en zonas como las axilas o las plantas de los pies, el mal olor puede surgir como efecto de una humedad prolongada. Ello es una condición favorable para el desarrollo de bacterias. Cuando el mal olor es muy intenso y extendido se conoce como bromhidrosis y a menudo se asocia con la hiperhidrosis.
  • Exposición a infecciones: cuando la piel está expuesta continuamente a la humedad producto de la sudoración excesiva, tiene mayor tendencia al desarrollo de infecciones. Estas pueden generar distintos tipos de problemas al tejido cutáneo, como por ejemplo la presentación de micosis.
  • Propensión a irritaciones o ampollas: una piel constantemente afectada por condiciones de humedad es mucho más propensa a la generación de ampollas o maceraciones. Esto se debe a que el tejido se hace mucho más blando y las irritaciones son mucho más comunes, incluso con el roce de la propia ropa.
  • Impacto en lo social y emocional: una persona afectada por esta condición y sus efectos puede verse afligido con facilidad por la vergüenza. Tener las manos siempre mojadas o la ropa empapada de sudor puede generar dificultades para relacionarse con otros y hasta para buscar empleo. Puesto que son efectos que llenan de inseguridad a quien los padece, estas condiciones también pueden desencadenar trastornos a la salud mental como lo es la depresión.

¿Qué soluciones aplicar para remediar la hiperhidrosis?

Por suerte, hay distintos tipos de opciones que pueden ayudar a disminuir o calmar los efectos de una sudoración excesiva. Inicialmente, es recomendable el uso de antitranspirantes especiales compuestos por una concentración de sales de aluminio necesaria para reducir la actividad de las glándulas sudoríparas. A su vez, hay productos de uso tópico como la Crema Protectora Prebiótica de Halibut que por su composición favorece la resistencia natural de la piel. Además, reequilibra la microflora cutánea y la protege de agentes externos como la humedad y ayuda a prevenir la irritación y enrojecimiento.

Por otra parte, como parte de alternativas más avanzadas, también se emplean técnicas que limitan temporalmente la hiperactividad de las glándulas sudoríparas, entre las que se se encuentran:

  • La aplicación de corrientes o iontoforesis
  • La infiltración de medicamentos como la toxina botulínica tipo A
  • La aplicación de microondas

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