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Mi hij@ tiene piel atópica que lío

26/03/2014

Que los niños tienen la piel delicada y sensible es algo que nos resulta evidente ya desde el mismo nacimiento. Inicialmente en el recién nacido la piel es de una capa tan fina que muchas veces vemos descamaciones o pequeños granitos en la zona del pañal, que pueden alertarnos, y que simplemente tendremos que tratar con un poco de delicadeza.

La atopia es una condición genética que predispone a la alergia.

Sin embargo, hay un porcentaje importante de niños que además tienen una condición llamada atopia, que se relaciona con una piel de unas características mucho más “delicadas”.

La atopia es una condición genética que predispone a la alergia. La mayoría de personas atópicas tienen un antecedente familiar de alguien que también comparte esa predisposición.

Cuando la atopia afecta a la piel se ocasiona lo que conocemos como dermatitis atópica, una enfermedad de la piel que aunque se puede dar en cualquier momento de la vida, es más frecuente en los niños y constituye con seguridad el principal problema dermatológico en la edad infantil.

La persona que tiene la piel atópica la tendrá toda la vida, pasando por periodos que pueden ser muy prolongados -de incluso años-, sin tener ningún síntoma, que se alternan con otros periodos en los que aparecen brotes de menor o mayor intensidad. Como os decía la infancia es un periodo “abonado” para la aparición de brotes debido a la piel sensible del bebé.

Los síntomas son variados, desde una piel extremadamente seca hasta zonas eccematosas o enrojecimiento de la piel enrojecidas. En todos los casos hay una característica común: el picor o prurito, que puede llegar a ser muy molesto, y que suele empeorar las lesiones debido al rascado.La piel atópica requiere unos cuidados de la piel constantes. Hay que mantenerla bien hidratada, tu pediatra o dermatólogo te indicará tratamientos locales con antiinflamatorios durante algunos periodos (generalmente cortos) y a veces, en los casos más intensos, se asociará con algún tratamiento antihistamínico oral.

La dermatitis atópica empeora en invierno y con el frío. Es muy típico, en la época de bebé, la afectación de la zona facial en invierno, con los “mofletes” y la zona alrededor de la boca (también en relación con babeo y con chupete) como “cortada”.

Antiguamente se recomendaba no bañar en exceso a los niños atópicos, el agua parecía “mala”. A día de hoy, el agua se ha visto que no es tan nociva y se tiende a recomendar baños no muy largos, con agua no muy caliente, y aprovechar el momento en el que salen del agua, y tras secarles sin frotar con la piel que está todavía algo húmeda, se les aplica cremas hidratantes y emolientes. Eso sí, algún tipo de agua (como por ejemplo las piscinas, con cloro, etc.) suelen empeorar un poco la piel atópica.

Cuando la dermatitis es severa, especialmente en el bebé, es necesario descartar alguna causa subyacente que pueda ser causante o agravante, como por ejemplo la alergia alimentaria (a la leche o al huevo suele ser lo más común).

Si tu hijo tiene dermatitis atópica… ¡paciencia! Tendrás que ser constante en el cuidado de la piel, y más que considerarlo una enfermedad, sería bueno pensar en que es una característica de su piel que precisa una mayor atención, y que con los años sabrá cuidarse de forma autónoma.

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